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ENTREVISTA A IMANOL URIBE, DIRECTOR DE LA PELÍCULA LEJOS DEL MAR (2016)

El sábado 3 de septiembre Charlas de Cine de Multicines Tenerife acogió la premier tinerfeña de la película “Lejos del mar” (2016) de Imanol Uribe, que contó con la presencia del propio realizador. 

El film es un drama se centrado en Santi (Eduard Fernández), un antiguo miembro de ETA que al salir de prisión se traslada al sur de España para visitar a Emilio (Ignacio Mateos), un toxicómano que fue su antiguo compañero de celda. Por azares del destino, este último es atendido por Marina (Elena Anaya), una doctora que de niña pudo ver como su padre era asesinado por Santi. A raíz de este suceso, Santi y Marina se ven envueltos en una compleja relación. En papeles secundarios encontramos a otros intérpretes como Jose Luis García Pérez (en el papel de Andrés, el marido de Elena), Juan Motilla, Teresa Arbolí, Olivia Delcán, Martxelo Rubio, Adrián Hernández, Camino Texeira, Verónika Moral y Susi Sánchez.  

Finalizada la proyección, el realizador concedió una entrevista en la que también compartieron sus opiniones los técnicos de sonido del film: Jaime Fernández-Cid Buscató y Juan Borrell.

Por otra parte, y de manera imprevista, pudimos presenciar el reencuentro de Uribe con Mischa Muller, residente en Tenerife y que fue su asistente de dirección en “La fuga de Segovia” (también llevó a cabo una amplia trayectoria en la que trabajó a las órdenes de directores como Paul Verhoeven en “Los señores del acero” y Luis García Berlanga en “La vaquilla” , ambas estrenadas en 1985). 

Con "Lejos del mar" reincides en un tema relacionado con el grupo terrorista ETA, tras títulos que trataban el asunto en mayor o menor medida como "El proceso de Burgos" (1979), "La fuga de Segovia" (1981), "La muerte de Mikel" (1983) y "Días contados" (1994), ¿cómo resulta tratar este tema en la actualidad, con el fin de ETA?:

Durante la promoción de mi película “Miel de naranjas” (2012) me preguntaron si iba a realizar más películas relacionadas con la violencia de ETA y dije que no, porque ya me sentía satisfecho y el tema estaba más que visto. Y sin embargo, nunca puedes decir nunca jamás, ya que en un parón de un proyecto que estaba escribiendo junto al guionista Daniel Cebrián, me acordé de esta historia que se me había ocurrido en los 90, coincidiendo con la cobertura en los informativos de la Doctrina Parot (relacionada con la excarcelación de miembros de ETA), así que comenzamos a escribir el guión en 2014, pero centrándonos en las consecuencias de la violencia de ETA a largo plazo, con un personaje que se arrepiente de la brutalidad que ha hecho, y que cuando lo ponen en libertad, se cuestiona qué hacer con su vida. Una vez finalizada la escritura, y tras conseguir la financiación de un productor, comenzamos a rodar y finalizamos en la primavera de 2015, sin embargo, la película no se ha estrenado hasta más de un año y medio después. 

¿Cuáles fueron las razones que te llevaron a escoger a Eduard Fernández y Elena Anaya como protagonistas?:

Yo ya había colaborado con Eduard en “Miel de naranjas”, donde tenía un pequeño papel, y como me quedé con ganas de trabajar más con él, escribí el guión pensando en que iba a ser el protagonista, porque hay una parte de la historia en la que sólo hay miradas, y Eduard cuenta mucho usando su mirada. 

En cuanto a Elena, ella se incorporó al proyecto tras la primera versión del guión. 

También estoy muy contento con el trabajo de Ignacio Mateos, es un actor alucinante, adelgazó unos 20 kilos para interpretar a Emilio, que es un yonki, y también mimetizó el acento de la zona de Almería, que es muy cerrado. 

¿Cómo transcurrió el rodaje de la película?:

Se rodó en su mayoría en una playa del Cabo de Gata, rodábamos al amanecer y nos íbamos al atardecer. Fue un rodaje muy amable, estábamos hospedados en unos chalets fantásticos, y por las noches solíamos ir a cenar y seguíamos hablando y aportando ideas, hasta el punto de que en ocasiones me dejé influenciar por lo que Eduard Fernández y Elena Anaya me proponían. Yo siempre doy libertad para que los actores puedan desarrollar a sus personajes.

¿Por qué te decidiste a rodar la película empleando un estilo tan pausado, sobrio y poco convencional, donde se alargan algunas escenas o no se utiliza banda sonora?:

Normalmente el estilo te elige a ti, y la película te va pidiendo lo que quiere, crea vida propia y se va moviendo por distintas direcciones, y tu tienes que conducirla de alguna manera. 

Respecto al tema de no utilizar banda sonora, esto me causó un conflicto, porque en un principio la música la iba a hacer el músico Antonio Meliveo, con el que ya había trabajado en “Plenilunio” (2000), e incluso estuvo un par de días en el rodaje, pero al final en el montaje de la película, la cosa se fue desnudando y me di cuenta que no necesitaba música, y aunque tuve un problema al comentárselo a Antonio, al final pudimos solucionarlo. 

En tu filmografía también encontramos otros films que se alejan de los géneros más tradicionales del cine español como el terror con "La luna negra" (1989), el thriller con "Plenilunio"(2000) o hasta el cine de aventuras con "La carta esférica" (2007), ¿cómo te enfrentaste a estos proyectos?:

Cada película es un mundo, tiene su historia, y te llega por los caminos más insospechados. Hay películas que te persiguen, y casi parece que te eligen a ti, y no hay más remedio que hacerlas, porque te han llegado por distintos lados. Es una experiencia de dos o tres años, en la que estás las 24 horas del día metido en ella, escribiendo y pensando, al tiempo que tienes algo que te motiva y apasiona.  A mi me agotan mucho los temas, ahora mismo estoy un poco harto del tema que trata “Lejos del mar”,  pero igual dentro de dos años lo trato otra vez. Por este motivo me gusta buscar cosas diferentes, y eso pasa porque cuando terminas un proyecto, estás con el radar puesto a ver qué se cruza en tu camino cuando lees una novela, te cuentan una historia o te llama alguien. Además, ya cada vez me quedan menos balas en la recámara y tienes que medir mucho los tiros, y por cada película que hago hay una media de tres que no he podido realizar.

¿Cómo asimilaste el éxito de crítica y publico de películas como "El rey pasmado" (1991) o "Bwana" (1996)?:

Los éxitos son más fáciles de asimilar que los fracasos. Tienes que asumir que esto de hacer cine es una carrera de fondo, y vas a pasar por todos los estadios. Hay películas que te salen bien y otras que no, incluso hay películas que no te salen demasiado bien, y sin embargo funcionan. Ya con la edad y el paso del tiempo te vas afianzando en lo que tu quieres hacer y todo es más llevadero, a la vez que eres más consciente de si algo te ha salido bien o no. Al principio si que se hace muy duro, con mis primeras películas estaba muy angustiado por lo que decían las críticas, la taquilla que hacía o si gustaba a la gente o no. Sin menospreciar esta labor, no suelo leer las críticas, me lo aconsejó un gran director del cine español, y la verdad es que fue un consejo estupendo, porque si no lees las críticas, éstas no te van a afectar de una manera directa. De todas formas, eso no lo puedes hacer al principio de tu carrera, porque necesitas saber lo que dicen de ti. 

¿De qué película te sientes más satisfecho?:

Quizá de la trilogía que componen “La muerte de Mikel”, “Días contados” y ahora “Lejos del mar”, porque las noto como más mías. En las tres hay relaciones de pareja muy extremas, dentro del terror de la violencia de ETA. En “La muerte de Mikel” está la relación homosexual entre Mikel (Imanol Arias) y Fama (Fernando Telletxea), en “Días contados” la de un terrorista (Carmelo Gómez) y una yonki (Ruth Gabriel); y en “Lejos del mar” entre un verdugo y la hija de su víctima. 

A mi me gustan todas menos “Adiós pequeña” (1986), que me pareció un horror y nunca tenía que haberla hecho. Las demás si las acepto como mías, con sus virtudes y sus defectos.  

Respecto a "Días contados", ¿cómo llevaste a cabo la adaptación?:

Después de “El rey pasmado”, mi socio, el productor Manuel Santana, y yo, estábamos buscando nuevos proyectos, porque algunos de los últimos que me habían llegado no lograron convencerme. Y justo en medio de esta crisis, estaba con gripe y fiebre, y la empleada de una librería del Escorial me dejó la novela de “Días contados”, algo que siempre le agradeceré, de hecho a ella la suelo seguir viendo de vez en cuando. 

En la película hubo una primera fase en la que los protagonistas iban a ser Antonio Banderas y Penélope Cruz. Pero Antonio se fue justo a Estados Unidos en ese momento, así que lo esperamos dos meses, pero como no volvía, contratamos a Carmelo Gómez.  

¿Cuál es tu opinión de otras visiones sobre el terrorismo de ETA en películas como "Operación Ogro" (1979) de Gilo Pontecorvo, "Yoyes" (1999) de Helena Taberna o "El Lobo" (2004) de Miguel Courtois?:

“Operación Ogro” la vi en su momento y no me fascinó. Respecto a “Yoyes” y “El Lobo”, no las he visto, son temas que no me apetece ver, al haberlos tratado. 

En relación a tus trabajos de televisión, sólo has dirigido sendos episodios de "La huella del crimen 2" (1991) y "La mujer de tu vida 2" (1994), ¿ a qué ha sido debido?:

Esas series eran casi películas, y se rodaban como cine, con su mismo planteamiento. “La huella del crimen” la produjo Pedro Costa (que ha muerto hace poco), y “La mujer de tu vida” era de los Trueba. No quiero decir nada contra la televisión, pero la idea de hacer una serie de un montón de capítulos rodados deprisa y corriendo, no me va, aunque quizá igual en un futuro estoy haciéndolo. Sin embargo, ahora hay un modelo de series americanas o nórdicas que me fascinan, son miniseries de cuatro o cinco capítulos, y como formato me parece mucho más atractivo.  

¿Cuál es el actor que más te ha marcado de todos a los que has dirigido?:

Mi recuerdo más entrañable es hacia Fernando Fernán Gómez, al que dirigí en “El rey pasmado” y “Plenilunio”. Era un personaje en sí mismo, gracias a él estaba aprendiendo todo el rato. Tuve la mala suerte de verlo enfermar durante el rodaje de “Plenulinio”.

¿Cuál es tu opinión sobre los galardones?:

Los premios, con la edad, cada vez te importan menos. Dependen mucho las circunstancias, y si el premio te lo has merecido o no. El que recuerdo con más cariño fue la Concha de Plata en el Festival de San Sebastián por “Días contados”, porque estábamos al borde de no poderla estrenar, y eso nos abrió las puertas. Pero al margen de eso, los premios hay que disfrutarlos y emborracharte con ellos, y al día siguiente olvidarlos. 

¿Cuál es tu opinión sobre otros realizadores vinculados al thriller español como Enrique Urbizu, Daniel Monzón o Alberto Rodríguez?:

Me parecen estupendos. Tanto los de mi generación, como los posteriores, hemos vivido de las fuentes de la novela y el cine negro. Últimamente me interesa mucho lo que ha hecho Alberto Rodríguez en películas como “Grupo 7” (2012) y “La isla mínima” (2014). 

¿Qué te parece que directores veteranos como Jose Luis Garci (ahora vinculado al teatro) o Jose Luis Cuerda hayan quedado un poco de lado dentro de la industria del cine español?:

Esto siempre ha pasado en la historia del cine, lo hemos podido ver en el cine americano, incluso le pasó a uno de los más grandes, como John Ford. La edad siempre pasa factura, pero a mi me gustaría morir con las botas puestas.

¿ Qué futuros proyectos podrías desvelar?:

Tengo un proyecto para una serie de Netflix. Todo ha venido a raíz de “Lejos del mar”, cuando un policía nacional de Barcelona contactó conmigo al tener una historia increíble y pensar que me podía interesar. Es un proyecto muy largo y lo vamos a plantear como serie o miniserie.  

 

Al margen de esto,  también estoy trabajando en un proyecto sobre la masacre de los jesuítas en El Salvador durante 1989.

¿Te gustaría rodar alguno de tus futuros proyectos en Canarias?:

Yo ya rodé “Mararía” (1998) en Canarias, no la dirigí pero fui el coproductor, y estaría encantado de volver rodar en las islas. En este último proyecto que he comentado y que transcurre en El Salvador, va a ser imposible rodar allí, y como hay que buscar alguna alternativa, quizá Canarias pueda ser el sitio, aunque aún no hay nada decidido.

Y para finalizar, ¿qué sueles consumir como espectador, tanto en cine como en televisión?:

Yo picoteo un poco de todo. Veo series americanas de HBO y series europeas nórdicas. Una serie reciente que me ha gustado últimamente es la británica “Happy Valley”.   

 

En cine lo tengo más difícil, por la zona donde yo vivo. Lo consumo mayoritariamente en la televisión, porque no soporto los doblajes. Y como se me hace muy complicado ir a salas de versión original, recurro a las plataformas digitales, donde tienes películas a los 15 días de haberse estrenado y las puedo ver en versión original.  

 

Ramón A. González Trujillo

Ramón A. González Trujillo

Ramón es director de fasnia y presidente de mi corazón

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